MICRORRELATO 40: ARTE

 La música de sus labios era cuanto precisaba cada vez que alzaba el rostro de entre sus piernas, perdiéndose en la curva helénica de la arquitectura de estas, aprovechando para presionar su carne, solo por el placer de ver como sus dedos se hundían en la belleza marmórea de su piel; pintando en su tierna superficie con sus labios una composición perfecta de lo que la pasión significaba, sin guiones, bailando al ritmo de un vals acompasado, cargado de la poesía de unos dedos incansables. 

MICRORRELATO 39: GRAVEDAD

 Y se puso a contarle los lunares. Tendía a decir que el firmamento de su piel era el más hermoso de todos. Se perdía en la Osa mayor, después se hallaba a sí mismo en la línea entre la oreja y el cuello; Aqueronte decía que era… Y gustaba de dejarse arrastrar por su flujo. Pero finalmente la gravedad solía dejarle en el mismo punto de siempre, aquel en el que no había retorno y del que no quería escaparse... Con cada estrella orbitando alrededor. 

MICRORRELATO 38: INMORTAL

Yo soy inmortal hasta que se demuestre lo contrario» decía él con la inmensidad del firmamento reflejado en sus orbes. Porque la memoria es otra manera de ser eterno, porque en los recuerdos permanecemos vivos… Infinitos como el universo, atraídos por la gravedad y esa fuerza que traspasa el tiempo y el espacio. 

MICRORRELATO 37: SENTIMIENTOS CONTENIDOS

Ella estaba hundida, quería abandonar. Después de meses acompañándolo en el hospital. Después de meses en los que su día a día era despertar en el hospital, ir a casa a tomar una ducha, ir al trabajo y volver al hospital. Finalmente se quedó sola. Únicamente le acompañaban en la casa sus animales. Todos los domingos lloraba en su tumba. Le pedía que la llevase con él. ¿Por qué la había dejado sola? No quería estar allí afuera, quería estar dentro, con él. Se negaba a vivir así. “Por favor, llévame contigo”, le pedía llorando. Llévame o cambia esta vida. No puedo más. Quería huir de todo lo que la rodeaba, todo lo que le recordaba a él. Se fue lejos, puso kilómetros por medio, se fue a aquel país que tanto le gustaba cuando lo veía en las películas. Por unos días se sintió libre. La última tarde que pasó allí, se despidió de aquel país, le daba las gracias porque había hecho realidad un sueño. Pero, el sueño le esperaba cuando regresó al apartamento donde tenía alquilada una habitación. Abrió la puerta y se encontró con unos ojos mirándola. Ella lo miró. Recuerda que vio a un chico muy alto que la miraba y sonreía. ¿Quién era ese hombre? Su anfitriona salió del baño y los presentó. Era el hombre que le hizo volver a vivir.

MICRORRELATO 36: AMOR DE MADRE

Contigo en mi regazo todo resulta más sencillo. Te acaricio el pelo y tú me sonríes con ese amor incondicional de un niño a su madre. Aún no sabes todo lo que he hecho ni lo egoísta que puedo llegar a ser. 

MICRORRELATO 35: MELODRAMA

Ella tenía algo encantador, una aparente fragilidad e inocencia, una belleza tranquila y una mirada distante, como si no esperara mucho de nada ni nadie. Él buscaba desesperadamente alguien por quien volverse totalmente loco y así justificar sus arranques de ira. Ella se lo tomó como un pasatiempo y así se lo hizo saber, nunca se enamoraría de alguien como él. Se divertía viendo como intentaba controlarla, pero cuanto más se aferraba a ella más se escapaba. Desesperado le dijo que si le dejaba saltaría desde una azotea, y ella sin inmutarse le contestó -¿En serio? Pues hazlo pero sabes que no es por mí.- Ella se marchó a su casa y él no saltó. 

MICRORRELATO 34: SIN TÍTULO

Después de tantos años, cuando me miras, tus ojos se encienden y durante un segundo todo es como entonces.  

MICRORRELATO 33: UNA PAREJA

Alguna vez podrías decirme lo que quiero oír, no me importa si es mentira. - Alguna vez podrías leer entre líneas para saber cuando callar.  

MICRORRELATO 32: EL MUNDO DEL REVÉS

En el mundo al revés los peces vuelan y los caracoles saltan. Los aviones surcan los mares y los barcos navegan entre nubes. Las princesas besan a su príncipe azul y este se convierte en una rana que huye saltando. En el mundo al revés siempre hay tiempo para hacer cosas divertidas, porque los relojes nos hacen ganar tiempo en lugar de perderlo y cuando llegamos tarde a una fiesta recuperamos parte de la diversión. En el mundo al revés solo recordamos aquello que queremos recordar, olvidando los pasajes más tristes y anodinos. Si el mundo fuese al revés podría olvidar nuestros viajes, tus susurros y mis frases inconexas. Podría olvidar que te quiero y que dejo pasar las horas y los días esperando que vuelvas de tu charca.  

MICRORRELATO 31: LA BÚSQUEDA DE LO INVISIBLE

 

La búsqueda de lo invisible. Era una obsesión. Todo estaba dibujado en la pequeña libreta gris que llevaba en el bolsillo de su pantalón. Juan pintaba cosas invisibles: la sensación que deja un beso, el vibrar de un perfume, el silencio tras una bofetada y la forma oculta de las ventosidades. Exploraba luces y sombras en pos de la imagen perfecta. ¿Era un visionario de horizontes nuevos o un loco? -¡Increíble! - Decía la gente al ver las ilustraciones - Armonía tras beso, un vals de lavanda, un clamor post-tortazo... ¡Oh! Un pedo con forma de tigre. ¡Asombroso! Nadie erraba el título. Su arte era todo un hallazgo. Aunque Juanito era mal pintor, hacía coherente lo invisible. Ayudaba a sus aciertos, que a escondidas, le echaba LSD al té de las visitas. Trece gotitas antes de enseñar su libreta.

MICRORRELATO 30: CON LA COMIDA NO SE JUEGA

Con la comida no se juega. No era llamada de atención. Me aterraba el día que las cocinaban. Tenía seis años. Nadie veía los extraños sucesos del plato de lentejas. Mama decía: "¡Come y calla!". El potingue levitaba y cuando miraba el caldo, una voz quejumbrosa susurraba: "Luis, vete hacia la morcilla". Yo no podía remediarlo; estampaba mi cara contra el mejunje y me castigaban. Como siempre, nadie reparaba en aquellos sucesos paranormales, hasta que una mano salió de la sopera, agarró a la abuela del pelo y se la tragó... La voz se carcajeaba: "Lentejas, comida de viejas... Si quieres las comes y sino...”. 

MICRORRELATO 29: PESADILLA MUSICAL

 

Wuídemon Schneider se había negado a dirigir. Se fue de la orquesta echando una maldición terrible: " Si tocáis sin mi, sufriréis descrédito y humillación". Aquello nos dejó una impronta imborrable. Nos conmocionó. Meses después el susto no se pasaba, aunque sonábamos a paraíso. El nuevo director, Osvaldo Cuevas, era un genio. En los ensayos, violines intrépidos, trompetas profundas y clarinetes fragantes nos hacían superar el trauma, sin embargo cuánto temíamos el estreno. El auditorio de Berlín estaba lleno a rebosar. El pavor nos inunda. ¡Es terrible! El director llega vestido de cumbiero. Empezamos a tocar la quinta sinfonía de Beethoven y suena todo a Reggeaton.

MICRORRELATO 28: ETERNAMENTE

Mientras buceaba conmovida al contemplar los distintos peces de mil colores que habitaban el arrecife, pensó que se quedaría ahí para siempre admirando esa maravilla, y… así fue: la erupción volcánica fue tan repentina que, en un instante petrificada por la lava ardiente, allí quedó, mirando al arrecife eternamente. 

MICRORREALATO 27: LA BAILARINA

 

Despertó muy cansada. Sentía sus músculos agarrotados y doloridos. Había soñado, como todos los días, que bailaba, una y otra vez, al son de una música que se repetía constantemente, impulsada por algo que no podía detener. Su desconcierto fue total cuando, al levantar la mirada vio la imagen que le devolvía el espejo instalado el día anterior en el salón, pues la bailarina de la caja de música que adornaba la repisa de la chimenea, era ella misma.

MICRORRELATO 26: BLANCO

Viajaba a Japón para casarse. Su traje de novia era un precioso vestido blanco de corte recto, sencillo, como correspondía a la breve ceremonia que tendría lugar en la embajada española. Imposible sospechar, mientras lo guardaba con mimo en su maleta, que a su llegada se produciría el terrible tsunami que asolaría parte del país, y que el caprichoso y cruel destino actuaría convirtiendo su blanco vestido de novia en blanco vestido de luto, con el que asistiría al funeral de su amado, respetando así la tradición del país del sol naciente.

MICRORRELATO 25: LA SOMBRA DEL MIEDO

Aquel hombre vivía sin miedo. Siempre atento y desafiante ante cualquier atisbo de intromisión y amenaza. Hercúleo, férreo… A pesar de ello, su rostro era el vivo ejemplo del espanto.

MICRORRELATO 24: REALIDAD DE SUEÑOS

Perseguir los sueños, bella quimera que embriaga el alma, que ilumina y guía los excelsos parajes del Ser. Abundancia plena transformada en vida enamorada, armonía y renacer. Ilusión de soñar despierto, de vivir despacio, de cantar al viento. Ilusión consciente de mirar adentro, descubrir el alma y vivir contento. Plenitud de espíritu al vivir despiertos. Estación gloriosa de realidad y ensueños. 

MICRORRELATO 23: LUIS SIN ESMERALDA

Los recuerdos se amontonaban atropelladamente en la mente de Luis, provocando, como acto reflejo, que una soga invisible se anudase en torno a su corazón, comprimiéndolo dolorosamente. Memorias de su primer encuentro, su primer fin de semana juntos y todos y cada uno de los momentos vividos a su lado durante los últimos siete meses, tan especiales que hacían que ya nada tuviera sentido sin su presencia. Esmeralda había marcado un antes y un después en su joven existencia y, sin ella, el mundo le parecía un lugar horrible. Luis no entendía aquella cruel, antinatural e injusta decisión que los había separado. ¿Por qué ella iba a ser más feliz con otros de su condición que con él mismo? Impotente y desolado, Luis se agolpó contra la luna trasera del coche de sus padres, viendo como su perrita Esmeralda empequeñecía en la distancia, arañando desesperadamente la verja de la protectora. 

MICRORRELATO 22: NO MÁS LÁGRIMAS

 

Papá no está… se ha ido hace varios días. Mamá sale de noche y duerme de día. El bebé no se mueve. Ya no llora. Se le han secado las lágrimas que inundaron la cuna rogando que alguien viniera… con hambre, con frío, con miedo.

Yo fui testigo. El bebé no llora, no respira, su corazón ya no late… se ha roto.

¿Puedo hacer algo? Sólo soy un muñeco de peluche en una esquina de su cuna. Sólo puedo acompañarlo. Para que no muera solo..

MICRORRELATO 21: ¿PRINCESA O PRINCIPESA?

 

Mi abuela era una mujer sabia y adelantada a su época. Nacida en España vino a vivir a Argentina con sólo 7 años. “Llegaron mis principesas!” -solía decir llena de alegría cuando entrábamos corriendo por ese viejo portón azul que separaba la vereda del gran patio de la casa estilo campo que tanto nos gustaba.

“Llegaron mis principesas!”

Y aunque la corregían sus hijos y su esposo, mi abuelo, ella nos seguía llamando PRINCIPESAS y nunca princesas.

Un día le pregunté el porqué… y en un segundo comprendí todo. Mi abuela sí que era una mujer sabia…

Las princesas, me dijo, son delicadas, amables, femeninas… sumisas y necesitadas de príncipes que las protejan. Yo no quiero que ustedes, mis nietas, sean princesas. Quiero que sean libres, fuertes, pensantes e independientes, que sepan defenderse solas y alzar la voz en favor de los demás si es necesario… valientes y guerreras! Todo lo que es un PRÍNCIPE pero en la piel de una mujer. Por eso son PRINCIPESAS Y NO PRINCESAS.

Mi abuela lo había entendido todo.