MICRORRELATO 12: Soñando contigo

Estábamos expectantes por conocerte, nerviosos por saber cómo estabas. Cuando por fin te vimos, nos embargó la emoción, eras pequeñito pero muy fuerte, con un enorme corazón lleno de vida. Nos dimos la mano y sonreímos felices. Allí estabas tú, un anhelo hecho realidad. Nuestro bebito lindo latía con fuerza.

MICRORRELATO 11: Lío numérico

Ya no podíamos contar con él, por eso los números convocamos la asamblea matemática. Había que echar al cero. 

-¡Qué lo quemen! -gritó el uno. 

-Es un perro flauta -dijo el nueve. 

-No vale nada a la izquierda. -gritó el ocho, porque tumbado se sentía infinito. 

-No tiene ordinal ¡Fuera! -abucheamos todos. 

Enfadado el cero se hizo una gran boca y nos fue tragando a todos. Mientras gritaba: -¡No somos nada! 

Ahora estamos en su barriga y todos somos UNO. ¡Menudo lío! 

MICRORRELATO 10: Pendientes de luna

Un día la luna se puso de pendientes las sonrisas de Begoña Pasoinquieto y el mundo andaba asombrado con su brillo. Los zarcillos se cayeron a un pozo por ponerse a presumir cuando estaba llena. Begoña Pasoinquieto dejó de sonreír y nuestro satélite se apagó sin más. Cada vez que alguien sonríe tímidamente vuelve a florecer la luna y cuando alguien llora, torna a menguar. Al fin y al cabo la vida en este mundo es reír y llorar.

-Me preguntarás:  ¿No se le ha ocurrido a nadie sacar los pendientes (risas) de Begoña Pasoinquieto del pozo?

-Pues no, se te ocurrió a ti solo.

-¿Y ahora qué hacemos? ¿Los sacamos? ¿Dónde esta el pozo? ¿Sabremos bucear a pulmón?

-Ya lo sé. Solo se necesita asombro para nadar en aguas profundas y mirada de sencillez para poderlos sacar -dice Begoña.

MICRORRELATO 9: Black-Friday basado en hechos reales

Al darle la vuelta a la bolsa para perros, esas que venden en los chinos, con un movimiento automático, perfeccionado dos veces al día durante años, sin saber cómo, te envuelves dentro de ella y quedas atrapado en una burbuja de plástico negro, no tan distinta del mundo, después de todo. ¿Cómo le hago el nudo yo ahora? Piensas antes de darte cuenta de que aquí, en este momento sintético, y quizás antes también, te ahogas en la...

MICRORRETALO 8: Tampoco lo esperaba

Viniste a mí del agua, sin nada. Viniste con lo puesto, apenas unas chanclas. Me insultaste de lejos. Apenas me habías visto y ya me pediste de comer. Viniste sin risa, sin lágrimas, y apenas sin sed. Me robaste, al primer instante. No preguntaste nada. Y te fuiste sin decir adiós. Tras estos años, tampoco lo esperaba.

MICRORRELATO 7: ¡Mamá!

Indudablemente él no la quería. Lo había demostrado muchas veces, incluso mientras le decía “te quiero”. Ella estuvo desesperada un tercio y medio de su vida por creer lo que luego llegó a interiorizar como mentira. Y le llegó el día D, el día en el que asumió rotundamente, mientras deconstruyó su pasado en un instante, que, tras años de maltrato, no hay amor. Quizá él no supo que no había amor. Quizá él nunca supo del amor.

La otra mitad que le quedó de vida, la paso bajo una lápida blanca en el que se leyó durante años  solo una palabra entre signos de exclamación: ¡mamá!.

MICRORRELATO 6: Una ingle más

En el olor su propia ingle reconoció el de ella y eso lo excitó. Llevaban, sin embargo, días sin verse, eran muchas las duchas desde entonces. Era, pero no podía ser, el aroma del final de sus muslos. Era, pero no podía ser, el que tantas veces persiguió. Entonces se lavó las manos con cuidado, echó al lavado los calzoncillos del gimnasio y decidió olvidar que el olor de ella era, después de todo, como el de cualquier otra ingle.

MICRORRELATO 5: La prensa local

Aquella mañana de Navidad, la ciudad se despertó envuelta en un intenso olor a semen. Las beatas del barrio bien fueron las primeras en darse cuenta, al salir  de misa de ocho, aunque no dijeron nada, ni cambiaron el gesto. En la calle de las prostitutas fue patente el júbilo y no lo fue menos en el seminario. “El Espíritu Santo ha llegado por fin” decía el periódico satírico, “Happy ending Christmas in Madrid” publicó el New York Times. “Un escape de gases tóxicos provoca el caos tras la noche buena”, afirmó la prensa local.

MICRORRELATO 4: Pablo y María

Pablo quería ir a la luna, pero María quería ir al sol. Pablo dormía con pijama de franela. María dormía desnuda sobre el colchón. Pero Pablo conocía la zona en donde María temblaba de frío, y María, cuando quería, lo inundaba con su cálido sudor. Y así, día tras día, los primeros años con palabras y los últimos con ausencia de ellas, se resguardaron del “cambio climático” que a todos nos llega.

MICRORRELATO 3. El grito.

Y se arañó la cara al llevarse con furia ambas manos sobre ella. Y no volvió a ver nada durante aquellos segundos eternos. Llovía en toda la ciudad al mismo tiempo. Entonces, tumbada en aquella camilla de consultas externas, escuchó el timbre de un teléfono y supo cómo suena desde dentro el grito de una mujer que lleva en su vientre un niño muerto.

MICRORRELATO 2. Sin título.

Cuando llegué, llegué exhausto, apenas sin resuello, con los ojos inundados en lágrimas. Ella había decidido no esperarme. Fue entonces que agradecí a la vida esa segunda oportunidad.

MICRORRELATO 1. Mientras coloreo.

 Cuando llegues al mundo y abras los ojos, te estaré mirando fijamente. Cuando tu piel y mi piel se toquen, no querrán separarse jamás y cuando calme tus llantos con mi voz, reconocerán mi corazón en el tuyo. Si alguna vez te quedas a oscuras, mi luz alimentará tus sentidos. Si alguna vez eliges dejar de sentir, tu dolor será el mío y mi calor será tu hoguera. Pero cuando, antes que el tuyo, sea mi corazón, el que dejé de latir, sentirás que hasta entonces latian dos corazones en uno y que algún día, en uno volverán a latir.